EL ABUELO TOMÁS Y LOS AMERICANOS

EL ABUELO TOMÁS Y LOS AMERICANOS

Durante varias noches contó su vida con el ejército americano. Era sobre 1900, hacía más de 20 años de eso, pero lo contaba como si le hubiera sucedido el día anterior. Contaba muchos detalles, de los que ya casi no me acuerdo.

En el ejército americano se vivía mejor. Mejor comida, mejor ropa, mejores armas, mejor sueldo, menores sacrificios, más soldados. Había más de lo bueno y menos de lo malo. Por lo menos al principio. Luego empezamos a ver que la cosa no era como esperábamos en cuanto a temas de honor, lealtad y moralidad. La gran diferencia entre los soldados americanos y los españoles era el concepto de caballero soldado que nosotros teníamos. Ellos no tenían ese concepto. En la batalla no siempre se comportaban bien entre ellos. Lo que para nosotros sería un soldado normal apoyando a sus hermanos de armas, para ellos era un héroe. Si había que dejar tirado o abandonado a alguien lo dejaban, fuera quien fuera. Siempre habíamos creído que eran tropas civilizadas, soldados adiestrados en la honorabilidad de la guerra. Eso habíamos oído siempre. Pero vaya chasco nos llevamos con ellos. Nosotros odiábamos a los filipinos a muerte. Los habíamos visto cometer salvajadas con los prisioneros. Pero los americanos odiaban a todos los filipinos, soldados y civiles, ancianos, mujeres, niños, hasta a los animales odiaban, si eran filipinos.

Engañaron a los filipinos para poder echar a los españoles. Luego se quedaron en el país e hicieron de Filipinas una colonia americana. Aunque había filipinos que estaban de acuerdo con esto, la gran mayoría no lo estaba. Como estaban allí para ayudarlos en la guerra contra España, se quedaron y trajeron más soldados. Sin declarar la guerra la liaron en Manila, donde estábamos casi todos los soldados. En realidad, no estábamos en guerra, pero tiroteos había todos los días y a casi todas horas.

Cuando salimos de Manila a acabar con los rebeldes del resto del país, nosotros lo hicimos con ganas de lucha. Puedo decir que acabamos con muchos soldados filipinos. Pero los americanos saqueaban y mataban a niños y mujeres. Allí donde llegábamos sucedía una matanza. En las primeras escaramuzas un general dio la orden de acabar con todos aquellos que tuvieran más de 10 años. Esa orden se aplicó durante toda la contienda. En los lugares donde acabábamos con 100 soldados, luego los americanos acababan con dos mil civiles. Aquello fue una matanza de filipinos que duró dos años.

Decidimos dejar aquello. Solicitamos pasar a intendencia y se nos fue concedido. Durante unos años más nos quedamos en Filipinas haciendo de almaceneros para el ejército americano en Manila. Otro día os contaré aventuras más agradables que vivimos allí.

Los americanos acabaron ajusticiando a todos los dirigentes filipinos, casi siempre con engaños. Algunos se habían ido del país y los hicieron volver haciéndoles creer que no les pasaría nada. Luego acababan ahorcados.

Al final, ya no odiábamos tanto a los filipinos. Más bien nos daban pena.

En 1908 regresé a España. Mis tres amigos andan por Andalucía, de donde éramos todos. La historia de cómo acabé aquí ya os la explicaré, pero me alegro de vivir con vosotros.

Si el abuelo Tomás contó cosas buenas de los americanos, yo no las recuerdo.

Sólo recuerdo lo que aquí he narrado.

soldados americanos

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