EL ABUELO TOMÁS EN FILIPINAS

EL ABUELO TOMÁS EN FILIPINAS

Y aunque os pueda parecer increíble, nosotros también estuvimos en guerra contra los americanos, los del norte. Así lo contaba el Abuelo Tomás.

En Cuba y en Filipinas. Yo estuve allí. Y muchos amigos también.

Tenía 3 amigos del alma, íntimos, como hermanos o más que hermanos. Estuvimos juntos desde que nos enrolamos en la infantería de marinas en 1890. Vivimos muchas historias, pero ellos 3 acabaron siendo héroes y yo no, por causa de una gripe brutal.

Parte de nuestro destacamento fue enviado a relevar a otro, estando en Filipinas. Yo no pude ir por orden del médico. La idea era que algunos partiríamos unas semanas después. Esas semanas se convirtieron en un par de meses. Mientras tanto se firmaron acuerdos con los americanos. Y también surgieron grupos rebeldes de filipinos, que habían luchado por su independencia de España, y ahora luchaban por su independencia de Estados Unidos, a los cuales les habíamos vendido las Filipinas.

El caso es que el destacamento de mis amigos se quedó aislado, y fue atacado varias veces por rebeldes Filipinos, y finalmente sitiado. Estuvieron un año allí, y aunque se informaba a los mandos que ya no había guerra y que debían rendirse para volver a casa, no creían esas noticias y se pensaban que era una estratagema de los filipinos para acabar con ellos.

Tuvo que ir un teniente coronel en persona a convencerlos de que los españoles ya no estaban en guerra con los filipinos. Tras mucho batallar consiguió que cediesen y se rindiesen, sin ser considerados prisioneros. Los filipinos no hicieron nada contra ellos y pudieron regresar a Manila, donde todavía estábamos unos pocos, ya con los americanos. Durante el trayecto fueron tratados como héroes, pero al llegar con nosotros, el recibimiento fue apoteósico. Cartas de los gobernantes de España, altos militares y hasta la iglesia, los felicitaba por su resistencia. Fueron los últimos soldados españoles en guerra con los filipinos y por eso prácticamente desde su regreso ya se los ha conocido como los últimos de Filipinas.

Unos días después teníamos que embarcar para España los pocos cientos que quedábamos por allí. Una veintena de nosotros solicitamos y conseguimos la baja en el ejército español, para enrolarnos en la infantería americana. Nosotros 4 lo hicimos porque los americanos querían Filipinas y acabar con los rebeldes. Y nosotros habíamos vivido salvajadas de los filipinos.

Y queríamos vengarnos.

Yo veía rabia en los ojos del abuelo Tomás, cuando hablaba de venganza.

Soldados en filipinas

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